Aprendizaje
Qué es un contrato por diferencia (CFD) y cómo funciona
Un contrato por diferencia replica el cambio de precio de un activo sin transferir su propiedad. Las ganancias y pérdidas se calculan sobre una posición que puede ser mayor que la garantía depositada.
Un contrato por diferencia, conocido como CFD por sus siglas en inglés, permite ganar o perder según el movimiento de un precio sin comprar el activo que está detrás.
Ese activo puede ser una acción, una moneda, una materia prima o un índice. Conviene tener clara la diferencia entre una acción y un índice: con el CFD no se adquiere ninguno de los dos. Se firma un contrato con un proveedor para intercambiar la diferencia entre el precio de entrada y el de salida.
Cálculo de ganancias y pérdidas
Una acción cotiza, por ejemplo, en US$100. Una persona abre un CFD equivalente a 100 acciones, así que su exposición es de US$10.000.
Si abre una posición que gana con la subida y la acción llega a US$102, la diferencia es de US$2 por cada una. El contrato gana US$200 antes de costos. Si cae a US$98, pierde US$200.
También se puede abrir una posición que gana cuando el precio baja. Suele llamarse posición corta. Si el precio sube, esa operación pierde.
En ninguno de los dos casos la persona se vuelve dueña de las acciones. No obtiene derechos de voto y su relación contractual es con el proveedor del CFD, no con la empresa.
Margen y tamaño de la posición
El proveedor no suele exigir los US$10.000 completos. Pide un depósito de garantía llamado margen. Si exige 5%, bastan US$500 para abrir la exposición de US$10.000.
Eso equivale a un apalancamiento de 20 a 1, o 20x. Una caída de 5% en la posición representa US$500: todo el depósito antes de costos. El producto amplifica el resultado porque calcula la ganancia o la pérdida sobre US$10.000, no sobre los US$500 entregados.
El proveedor puede cerrar la posición cuando la garantía cae por debajo de su requisito. Un movimiento rápido también puede hacer que el precio de cierre sea peor al esperado.
Costos de un CFD
El proveedor suele mostrar un precio de compra y otro de venta. La diferencia entre ambos se llama spread y es un costo desde el momento en que se abre la operación.
También puede cobrar financiación por mantener una posición de un día para otro, además de comisiones u otros cargos. Como la exposición es mayor que el depósito, un costo pequeño frente a la posición puede pesar mucho sobre el dinero propio.
Existe además riesgo de contraparte: el resultado depende de que la firma que ofrece el contrato cumpla sus obligaciones. La regulación, la protección del dinero del cliente y las reglas de cierre cambian según el país y el proveedor.
Protecciones según la jurisdicción
En el Reino Unido, la FCA limita el apalancamiento de clientes minoristas entre 30x y 2x según el activo. También exige cerrar posiciones cuando los fondos de la cuenta caen a 50% del margen requerido, proteger al cliente contra un saldo negativo y mostrar qué porcentaje de cuentas minoristas pierde dinero.
Esas reglas no son universales. Un proveedor ubicado en otro país puede ofrecer multiplicadores mayores o protecciones distintas. La disponibilidad del producto también cambia: que una plataforma muestre CFDs en un mercado no significa que estén permitidos o regulados de la misma manera en otro.
Un CFD tampoco es una cuenta de margen. En la cuenta de margen, el corredor presta dinero para comprar valores. En el CFD no se compra el activo: se crea una exposición mediante un contrato. Nuestra guía sobre apalancamiento compara ambos mecanismos con los ETFs apalancados.
Esto es educación, no asesoría. Los ejemplos simplifican el contrato para explicar su funcionamiento y no recomiendan operar con CFDs.
Fuentes
Esto es educación financiera, no asesoría personalizada. Evalúa tus propios números y, si lo necesitas, consulta a un profesional antes de decidir.