Empleo en EE. UU.
Estados Unidos perdió 23.000 empleos en julio: la discusión de tasas que llega al precio del dólar
Los analistas esperaban 83.000 empleos nuevos y el saldo del mes fue negativo. La bolsa estadounidense leyó el dato como el argumento que le faltaba a la Reserva Federal para recortar tasas, y esa expectativa —no el anuncio— es la que mueve el rendimiento del dinero en dólares frente a otras monedas. El mercado de bonos y el propio comité de la Fed todavía apuntan en otra dirección.
La Oficina de Estadísticas Laborales informó el viernes 7 de agosto que en julio la economía estadounidense perdió 23.000 empleos, cuando los analistas esperaban 83.000 nuevos. El gobierno recortó 53.000 puestos, ocio y hospitalidad perdió 40.000, el conjunto del sector privado apenas sumó 30.000 y los meses anteriores se revisaron a la baja.
A Colombia el dato no le llega por el empleo sino por la tasa de interés estadounidense: cuando el mercado se convence de que la Reserva Federal va a recortar, el dinero más seguro en dólares rinde menos, y ese es uno de los factores que definen el precio del dólar. La expectativa mueve el precio antes que la decisión, y hoy la bolsa, el mercado de bonos y el comité de la Fed leen el mismo informe de manera distinta.
La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informó el viernes que en julio la economía del país perdió 23.000 empleos. Los analistas esperaban 83.000 nuevos. Ese mismo día, el S&P 500 y el Dow cerraron en su nivel más alto de la historia.
La bolsa no estaba celebrando el mercado laboral. Le estaba poniendo precio a lo que espera que haga la Reserva Federal ahora que tiene ese dato.
De dónde salieron los empleos perdidos
El saldo negativo tiene un origen identificable: el gobierno recortó 53.000 puestos y el conjunto del sector privado sumó 30.000. Esa resta explica los 23.000 empleos que la economía terminó perdiendo en el mes.
Dentro del sector privado, el retroceso se concentró en ocio y hospitalidad —restaurantes, hoteles, entretenimiento—, que perdió 40.000 puestos. Es un sector que suele moverse antes que el resto cuando los hogares recortan gastos que pueden aplazar, porque contrata y despide con más facilidad que la industria o los servicios profesionales.
El informe trajo además una corrección hacia atrás: los meses anteriores se revisaron a la baja. El empleo es una de las estadísticas que más se corrige, porque las primeras estimaciones se calculan con las respuestas que alcanzaron a llegar de las empresas encuestadas y se recalculan cuando llegan las que faltaban. La consecuencia práctica es doble. Por un lado, el dato de julio también podrá cambiar. Por otro, la dirección de esta revisión refuerza la lectura del mes: el mercado laboral venía más flojo de lo que las cifras ya publicadas mostraban.
¿Por qué bajó el desempleo si se perdieron empleos?
La tasa de desempleo bajó a 4,1%. El detalle importa más que el número: no bajó porque más gente encontrara trabajo, sino porque salió gente de la fuerza laboral.
La tasa de desempleo no mide cuántas personas están sin trabajo. Mide qué proporción de quienes participan en el mercado laboral —los que trabajan o buscan trabajo activamente— no consigue empleo. Quien deja de buscar desaparece a la vez del numerador y del denominador, y la tasa baja sin que se haya firmado un solo contrato. Es la misma cifra con dos significados opuestos, y solo el contexto permite distinguirlos: una tasa que cae porque las empresas contratan describe una economía sana; una que cae porque la gente deja de buscar describe lo contrario.
Los salarios apuntan en la misma dirección. Subieron 3,2% frente a julio del año pasado, el ritmo más lento desde 2021. La inflación que la Reserva Federal tenía sobre la mesa a finales de julio era de 3,5%. Las dos cifras se miden de manera distinta y no cubren exactamente el mismo periodo, así que la comparación es gruesa; aun así, describe un salario promedio que avanza más despacio que el costo de vida.
¿Por qué la bolsa sube con un mal dato de empleo?
Porque el precio de una acción no refleja la economía del mes que terminó, sino lo que se espera del dinero en los meses que vienen.
El mecanismo pasa por la tasa de interés. Cuando el banco central baja su tasa de referencia, el crédito se abarata para las empresas y, al mismo tiempo, rinden menos las alternativas más seguras: los depósitos y los bonos del Tesoro de corto plazo. Un mercado laboral que se enfría y unos salarios que crecen al ritmo más lento desde 2021 son, para ese cálculo, argumentos a favor de recortar. Eso fue lo que compró la bolsa el viernes. Por qué esa apuesta descansa en una decisión que la Reserva Federal no ha tomado es el tema de nuestro análisis.
Conviene precisar qué subió. El S&P 500 y el Dow no son empresas: son índices, mediciones construidas con reglas sobre un conjunto de acciones. Que cierren en récord dice que ese conjunto se valoró más caro que nunca; no dice que las compañías hayan vendido más, ni que el empleo vaya a recuperarse.
Dentro de la Reserva Federal nadie pidió bajar
Nueve días antes del informe, el 29 de julio, la Reserva Federal que preside Kevin Warsh mantuvo su tasa de referencia entre 3,50% y 3,75%. Fue la quinta vez que decidió no moverla.
La decisión no fue unánime, pero las tres disidencias apuntaban en la dirección contraria a la que hoy espera el mercado: Hammack, Kashkari y Logan votaron por subir la tasa, no por bajarla, con la inflación todavía en 3,5%. Es decir: en el registro de votos del comité no hay todavía una sola posición a favor de recortar.
Ahí está la fricción de esta historia. La bolsa descuenta recortes; los únicos miembros que se apartaron de la mayoría pidieron lo opuesto; y entre ambas posiciones está el grupo que, por quinta vez, prefirió no moverse. Mantener una tasa no es subirla, pero tampoco es el primer paso de un recorte: es la decisión de esperar más datos.
El bono a dos años, la apuesta que ya estaba puesta
Antes del informe, el rendimiento del bono del Tesoro a dos años había tocado 4,24%. Ese plazo es el que mejor resume lo que el mercado espera de la Reserva Federal en el horizonte de sus próximas reuniones, y 4,24% está por encima del rango en el que la tasa de referencia lleva cinco decisiones sin moverse.
Quien compraba deuda a dos años exigía, por tanto, más rendimiento del que paga el dinero a un día, y esa diferencia es incompatible con dar por descontada una serie de recortes inmediatos. El mercado de bonos venía apostando a lo contrario que la bolsa del viernes, y el rendimiento de la deuda estadounidense es el lugar donde esa discrepancia se resuelve primero, antes que en cualquier declaración.
Qué tiene que ver este informe con el precio del dólar
El precio del dólar es un precio relativo: nunca habla solo de Estados Unidos, sino de cuánto prefieren los inversionistas tener dólares en lugar de la otra moneda de la comparación. La tasa de interés estadounidense es una de las variables que entran en esa preferencia, y es la que el informe de julio puso en discusión.
El mecanismo es el mismo que explica la subida de la bolsa, visto desde afuera. La tasa de referencia que la Reserva Federal mantuvo entre 3,50% y 3,75% determina cuánto rinde el dinero más seguro denominado en dólares. Si esa tasa baja, ese rendimiento pierde atractivo frente a las alternativas en otras monedas; si los recortes se aplazan, ocurre lo contrario. Y el ajuste no espera al anuncio: se produce cuando los operadores cambian de opinión sobre lo que hará la Reserva Federal, que fue lo que pasó el viernes. Cómo un banco central usa su tasa de interés explica por qué esa tasa ordena los demás precios financieros.
Por eso el informe no fija una dirección para el dólar: modifica las probabilidades de una discusión que sigue abierta. La bolsa compró recortes; el bono a dos años en 4,24%, por encima del rango vigente, muestra un mercado de deuda que no los daba por hechos; y las tres disidencias registradas el 29 de julio pidieron subir la tasa, no bajarla. Mientras esas lecturas no converjan, el dato no resuelve el precio de la moneda.
Falta además la otra mitad de la comparación, que es local. El peso responde también a la tasa del Banco de la República, a las cuentas fiscales del país, al precio del petróleo y al apetito de los inversionistas por activos de países emergentes. A eso se suma el papel de refugio del dólar: cuando aparece nerviosismo global, se compra casi por reflejo, incluso si el problema nació en Estados Unidos. Un dato de empleo estadounidense mueve una variable de esa ecuación, no la ecuación entera.
Las señales que vienen son, por eso, las mismas para quien mira el dólar desde Colombia: lo que definirá el movimiento es si la apuesta por los recortes se confirma o se desarma. La serie diaria de la TRM está en Mercados, junto con las tasas de los TES.
Qué mirar en las próximas semanas
- Las revisiones al dato de julio. El próximo informe de empleo corregirá esta primera estimación. Si la revisión vuelve a ser a la baja, julio deja de parecer un mes atípico; si corrige al alza, el dato pierde parte de su peso.
- El rendimiento del bono a dos años. Si cede desde 4,24%, el mercado de deuda se está sumando a la apuesta por los recortes. Si se mantiene o sube, dos mercados grandes estarán leyendo el mismo informe en direcciones opuestas, y uno de los dos tendrá que ajustarse.
- El próximo dato de inflación frente al 3,5%. Si cede, el argumento de los tres disidentes pierde peso y el de recortar gana espacio. Si no cede, la Reserva Federal queda frente a empleo débil e inflación alta a la vez.
- La composición del voto en la próxima reunión. Hoy las tres disidencias registradas piden subir. La aparición de una disidencia por bajar sería la primera señal, dentro del comité, de que el giro que la bolsa ya compró empieza a discutirse en la mesa.
La Reserva Federal tiene un solo instrumento principal para dos problemas: la tasa que enfría los precios es la misma que enfría el empleo. El informe de julio le entregó, en un mismo documento, una razón para moverse en cada dirección.
Fuentes
Esto es educación financiera, no asesoría personalizada. Evalúa tus propios números y, si lo necesitas, consulta a un profesional antes de decidir.